
Tras ocho capítulos, transcurridos, dentro de la serie, en menos de ocho días, hemos visto muchas cosas desveladas. Hemos visto cómo los militares conseguían responder con una velocidad inusitada a la expansión del virus en el Internado Laguna Negra, y cómo los militares instituían una cuarentena con una pasmosa capacidad. Hemos visto que Sandra ha sido secuestrada por Camilo (otra vez) y que está en algún lugar del bosque desconocido. También hemos visto cómo todos los miembros de OTTOX y de la Organización en el internado revelaban sus papeles al resto de los protagonistas. Hemos visto cómo Hugo aprovechaba su libertad para poder colgarle a Martín el sambenito de posible asesino y cómo Garrido, que en principio parecía ser buena persona, resultaba ser también parte de OTTOX.

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Tras apuntar a sus amigos con una pistola, Roque empieza a marcharse. Pero por un momento, deja de amenazarles, y toma su habitual forma, pidiendo por favor, ya que, ser malo no quiere decir que no debas ser educado, ya vimos en este mismo personaje, antes de querer rematar a Carol, como le pedía perdón.

Mientras tanto, sus amigos siguen pidiendo ayuda para que les rescaten. Pero un tema sale a la luz. Vicky dice que seguramente Amaia les salve, cuando vea que no está Marcos por ningún lado. Y Marcos no entiende porque dice eso, entonces se enfrascan ambos en una conversación bastante interesante, que es muy típica cuando estás encerrado, en unos pasadizos en un nivel -2. En ese momento era más importante hablar de los sentimientos de Amaia, obviamente. Además, que el descubrir que un amigo ha matado a Carol, no tiene tanta importancia, como hablar de asuntos de amor, ¡faltaría más por favor!
Las pequeñas mientras tanto, buscan a su hermano, porque Paula necesitaba ayuda con unos deberes. Y es que hasta el más inteligente necesita ayuda. ¿Y quién le puso los deberes? Como no fuera Jacinta, o alguno de los profesores de los mayores…

Los chicos
Roque, con la nariz sangrando, apunta a sus amigos con la pistola, para mantenerlos alejados de la puerta. En un par de ocasiones, Marcos intenta lanzarse sobre Roque, pero Iván lo agarra para evitar que lo maten. Roque cierra la puerta que lleva a la habitación en la que están y la bloquea con una barra de hierro para que no lo sigan.

A base de golpes, Marcos e Iván consiguen desbloquear la puerta, pero llegan tarde al hueco del ascensor: Roque ya ha cogido la cuerda y se la ha llevado, dejando a los otros bloqueados abajo. Mientras Julia y Vicky gritan para ver si alguien los oye, Marcos e Iván buscan algo que les pueda servir para subir.

Hugo
Tras matar a Amelia, Hugo vuelve a encontrarse con Rubén para volver a intercambiarse las sudaderas. Sin embargo, cuando Rubén ve que Hugo tiene sangre en la camiseta, se da cuenta de que algo raro ha pasado. Le pregunta a Hugo qué ha pasado, y este le dice que mejor que no se entere.

Más tarde, Rubén va a hablar con Hugo, y le dice que sabe que fue él el que mató a Amelia. Hugo le dice que como le cuente a alguien la verdad le acusarán de cómplice de asesinato, a pesar de que él no tenía nada que ver con lo ocurrido. Cuando Rubén le pregunta si fue él el que provocó los derrumbes, Hugo le dice que no, que él no tenía nada que ver con eso: debe haber alguien más allí en el internado interesado en impedir que se llegue hasta las medicinas.

Los infectados
Elsa despierta a Julia y Vicky en mitad de la noche. Una habitación entera de niñas ha pillado la enfermedad, y Julia y Vicky son las únicas que pueden llevar a las niñas a la habitación de los infectados, ya que no pueden contagiarse. Lo hacen, y las dos se sienten muy mal.

Curro se queja de que cada vez hay más niños entrando, y empieza a sentirse derrotista, diciendo que seguramente los encerrarán y los dejarán morir, pero Carlos, en su papel no oficial de líder de los infectados, les asegura que eso no va a ocurrir. Luego María llega, y Carlos le da a María un colgante que llevaba Lucía. María le comenta que todavía no le han dado las medicinas para los de dentro.

Martín y Lucas

Martín encierra a su hijo en el desván, para aislarlo de los demás y roba una medicina para dársela a su hijo. Lucas está naturalmente enfadado, y dice de manera constante que está seguro de que su madre lo habría curado ya: Martín aún no le ha contado que Silvana está muerta.
22 Ago 10  
Publicado en:
Por Antow  









