Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar… Así comienza el capítulo siete de “Rayuela”, la novela de Cortázar que es protagonista, tanto como Ismael o Alicia, de “Chupertópico”, el cortometraje de Pablo Álvarez que llevábamos meses esperando y que, por fin, podemos ver en su totalidad.
Y no lo es simplemente por las continuas menciones a la obra, justificadas por la obsesión de Alicia, sino también porque como la novela, el corto cuenta una historia de amor que pretende y necesita de la complicidad del espectador.
Si no crees en los amores fugaces, si nunca te has sentido el ser más ñoño del mundo al enamorarte, si nunca has hecho el imbécil por amor, no sigas leyendo. Por el contrario, si te sientes un poco chuper, si comprendes de qué va todo esto, dale al play y disfruta.
¿Te sabes lo de las partículas y la soledad fermionica?
Yo es que estoy obsesionado con la soledad fermionica, debe ser algo parecido a lo tuyo con el capítulo siete de Cortázar.
Quizá sea esta la parte dialogada de “Chupertópico” que mejor define y resume la historia que Pablo Álvarez nos ha querido contar. El cómo las personalidades distintas, fermiones solitarios y bosones dependientes, se buscan, se unen, comparten obsesiones. Y el cómo ésas características que un día nos unen, pueden girar hasta separarnos o no.
Irene Visedo encarna a la perfección a la niña tierna, obsesiva y voluble que se enamora y desenamora sin coherencia ni orden, como se leía la novela de Cortázar. No conozco la trayectoria de esta actriz, así que no tendría demasiado sentido decir que en este corto brilla especialmente. Quizá ese magnetismo que desprende sea innato y vaya con ella a todas partes, o quizá sea cosa del eclipse…
Raúl Fernández debe haber disfrutado enormemente interpretando a ese Ismael tan entrañable, torpe y encantador, alejado de la complejidad de sus personajes habituales.
Enternece en cada gesto, en su síndrome de Peter Pan y su naturaleza fermionica. Consigue que mientras la historia avanza, tú desees que Alicia ame por siempre a Ismael, a pesar de que quizá tú no soportarías a alguien como él a tu lado.
En resumen, una historia sencilla sobre el amor y las personas que lo componen, con más dosis de ironía interna de las que pueda parecer a primera vista; con dos actores con buena sintonía, que transmiten lo que quieren transmitir; bien contada y fantásticamente concluida.
Si hay que ponerle una pega, sólo podemos decir que se hace corta.
Terminamos incluyendo la galería de imágenes del rodaje. Sed chupers.
http://www.vimeo.com/9187540Gracias al blog de Raúl Fernández por el aviso, y por supuesto, por la noticia completa


06 Feb 10  
Publicado en:
Por Antow  









